Úlitmo antecedente vs. Unión: un 4-4 de locos
En la antesala del partido por los 16avos de final de Copa Argentina entre Independiente y Unión el próximo viernes a las 20:00, en el Estadio Marcelo Bielsa, repasamos en De La Cuna Al Infierno el último encuentro disputado entre ambos equipos.
Da hasta para escribir un libro de lo extenso que fue. Un partido bastante recordado, no solo por el resultado (4-4), sino también por la noche de emociones que se vivió aquel 10 de marzo de este mismo año. La gente en el LDA-REB pasó por todas las etapas posibles. Un encuentro de locos que seguramente quedará marcado por mucho tiempo. Pero vamos por partes.
El equipo de Gustavo Quinteros enfrentaba al “Tatengue” por la fecha 10 del Torneo Apertura. Pero el “Rojo” comenzó el partido de la peor manera posible. A los pocos minutos de juego, un doble error no forzado de Iván Marcone le dio la chance desde los doce pasos al conjunto santafesino. El volante entregó mal un pase sencillo y, en la misma jugada, cometió infracción dentro del área. Andrés Merlos, árbitro de aquel duelo, no dudó y cobró penal. Cristian Tarragona lo cambió por gol a los 14 minutos.
Ambos equipos proponían e intentaban hacerse cargo del partido, pero hubo uno que dominó claramente la primera parte. Apenas seis minutos después llegó el tanto de Brahian Cuello, que ampliaba la ventaja de Unión. Independiente era víctima y sufría las consecuencias de sus propios errores defensivos. Nadie seguía las marcas y la línea de fondo era un desconcierto absoluto.
Y todavía faltaba más. Cuatro minutos más tarde, al “Rojo” le convertían el tercero. Julián Palacios sacó un remate desde afuera y Rodrigo Rey respondió de muy mala manera. Finalmente, el tanto fue invalidado por un offside previo en la jugada. Por el momento, caía 0-2. Ese fue el quiebre: el Libertadores de América explotó de bronca. Hubo cánticos contra los futbolistas, reclamos y silbidos por todos lados. El desconcierto continuaba y los visitantes arrasaban. A los 39 minutos llegó el tercer gol tras una muy buena jugada colectiva que terminó definiendo Mateo Del Blanco. Otro golpe durísimo para el “Rey de Copas”. Parecía imposible de levantar, irreconocible desde el juego y desde lo anímico. El infierno estaba muy lejos de ser encantador.
Sin embargo, en el tiempo adicional de la primera parte apareció una pequeña luz de esperanza para irse al vestuario con otra cara. Un centro de Facundo Zabala encontró la peinada de Gabriel Ávalos y la pelota le quedó a Ignacio Pussetto, que marcó el descuento para Independiente. A pesar de eso, por supuesto que los futbolistas se retiraron al vestuario bajo una lluvia de silbidos.
Más tarde, precisamente en el minuto 3 del complemento, Merlos cobró una leve sujeción sobre Ávalos dentro del área del “Tatengue” y pitó penal. El propio paraguayo tomó la responsabilidad, abrió el pie y descontó nuevamente. En cuestión de minutos, el equipo de Quinteros se metía otra vez en partido.
Pero llegó otro baldazo de agua fría. A los 20 minutos, tras un córner para el conjunto de Leonardo Madelón, Maizon Rodríguez apareció solo, capturó una pelota dentro del área y estampó el 4-2 con un zurdazo. Otra vez parecía demasiado lejos el empate para los de Avellaneda. Aunque todavía faltaba otro capítulo más por escribirse. Una pelota parada ejecutada por Ignacio Malcorra terminó dándole vida nuevamente al “Rojo”. Y claro, ¿quién iba a convertir si no era Gabriel Ávalos? El goleador la peinó de cabeza y puso el 3-4. Teniendo en cuenta cómo se estaba jugando el partido, todavía quedaba muchísimo tiempo para buscar el empate.
El clima en Avellaneda ya era inexplicable. Nervios, locura, empuje y desesperación. Y eso no era todo. La última pelota del partido quedó en los pies de Independiente. Literalmente la última. Kevin Lomónaco la tiró al área sin miedo, esperando que alguna cabeza salvara la noche. Y así fue: Juan Manuel Fedorco, que había comenzado el encuentro como titular, apareció incómodo y casi desde afuera del área conectó como pudo. Pero la caprichosa terminó adentro. Y sí, los golazos de cabeza desde posiciones imposibles efectivamente existen. El LDA-REB explotó por completo.
La euforia en Avellaneda fue tremenda. Un partido totalmente fuera de lo normal que, por suerte para Independiente, terminó con un final feliz. También fue uno de los encuentros que mejor reflejó el ciclo de Gustavo Quinteros: un equipo capaz de convertir muchos goles, pero también de sufrir demasiado en defensa.
Ahora, meses después y nuevamente frente a Unión, el “Rojo” tendrá otra prueba importante. Esta vez será un mano a mano de eliminación directa, donde los errores se pagan mucho más caro y donde Independiente necesitará encontrar algo que le faltó durante gran parte del semestre: equilibrio.
Te dejamos el resumen del encuentro épico:









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