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Un nuevo comienzo


Luego de una época tan histórica como la de la Doble Visera, un día como hoy, pero en 2009, Independiente tuvo su primer partido oficial en su nuevo estadio,  inaugurado en aquel momento bajo el nombre de Libertadores de América, con un triunfo 3-2 frente a Colón por el Torneo Apertura de ese año.

En 2007, la Comisión Directiva encabezada por Julio Comparada decidió demoler parcialmente el mítico estadio de hormigón, primero en el país en ser construido con ese material, que había sido la casa del "Rojo" desde 1928 para dar paso a, supuestamente, uno totalmente moderno, al nivel de los que se ven en el fútbol europeo, principalmente con el impulso económico que significaba la venta de Sergio Agüero al Atlético de Madrid de España, a cambio de €23.000.000. Cabe resaltar, que las condiciones estructurales de la Doble Visera no eran las mejores en el comienzo del milenio, y el llamado de atención más grande llegó en 2006, cuando un pedazo grande de mampostería se cayó sobre la platea de periodistas en la previa de un partido ante San Lorenzo, aunque no ocasionó heridos. Finalmente, el 8 de diciembre de ese año, el recinto albergó por última vez al equipo en una caída 2-1 frente a Gimnasia de Jujuy.

Con las ventas de Oscar Ustari y Germán Denis al fútbol europeo, se optó por uno de los proyectos más costosos presentados por Comparada, con un coste estimado de unos USD $50.000.000. La demolición comenzó en enero de 2007, y en ese mismo año se montaron la base y las gradas premodeladas, y el estadio se inauguró en dos ocasiones: el 25 de noviembre de 2008, de cara a las elecciones, y el 28 de octubre de 2009, cuando se disputó el citado encuentro ante Colón, en el cual Andrés Silvera se convirtió en el primer futbolista en anotar en el nuevo estadio, mientras que Ignacio Piatti marcó un doblete y decretó el triunfo 3-2.

Este fue el primer once que jugó allí, bajo la dirección técnica de Américo Gallego: Adrián Gabbarini; Luciano Vella, Carlos Matheu, Leonel Galeano, Lucas Mareque; Walter Busse, Sergio Vittor, Federico Mancuello, Ignacio Piatti; Patricio Rodríguez; Andrés Silvera. Luego, ingresaron Lucas Pusineri, Leonel Núñez y Martín Gómez. 

Pese al partido, el nombrado Libertadores de América, en referencia a las siete copas de dicho torneo que el club obtuvo, el mismo aún no estaba terminado, de hecho no estaba ni cerca. Quienes fueron a la cancha en esos primeros años, recordarán la capacidad reducida que había (menos de 40.000 lugares, lejos de los casi 60.000 de la Doble Visera), las tribunas incompletas o la falta de pintura casi total que presentaba el lugar, muy lejos de lo que se prometió acerca de ser "acorde a la grandeza de la institución". De hecho, son imágenes que están grabadas en el recuerdo de muchos hinchas, ya que en esas condiciones se encontraba el estadio durante la campaña de la Copa Sudamericana 2010.

Con el correr de los años, la situación no mejoró debido a la crisis económica que atravesaba Independiente, lo cual impedía el avance de las obras. Recién en la primera presidencia de Hugo Moyano, la inyección financiera permitió reanudar los trabajos, por lo que se comenzó a ver un estadio en mejores condiciones, pero hoy, 17 años después de la inauguración, ni siquiera se puede decir que está terminado, ya que aún falta el dichoso techo que se había prometido y la capacidad de espectadores no llega a 50.000, algo difícil de entender en un club de la relevancia del "Rey de Copas", ya que se aleja bastante del aforo de otras instituciones. 

Hoy en día, el estadio lleva el nombre de Libertadores de América Ricardo Enrique Bochini en honor a la máxima gloria en la historia del "Rojo", en un pedido que se había hecho más fuerte tras la visita de Diego Armando Maradona, quien siempre tuvo de ídolo al "Bocha", como entrenador de Gimnasia de La Plata. En cuanto a la infraestructura, en 2025 el lugar sufrió daños considerables por los incidentes en el encuentro ante Universidad de Chile por la Copa Sudamericana, con consecuencias como baños en pésimas condiciones y daños en varias estructuras. Sin lugar a dudas, aún está muy lejos de lo que se prometió en el lejano 2007, y definitivamente no genera el mismo encanto que supo tener la Doble Visera.

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