¿Cuál fue el mejor gol del semestre?


Cualquiera sabe que no fue una segunda mitad de año brillante para Independiente. Pero levantó sobre el final con esas cuatro victorias consecutivas que cerraron el 2025 de otra manera. Dentro de esos partidos, hubo un golazo que se destacó por sobre los demás en cuanto a lo estético. A continuación, en De La Cuna Al Infierno, te contamos todo sobre ese gol.

El pasado 1 de noviembre en el LDA-REB, el Rey de Copas” recibía a Atlético Tucumán por la fecha 14 del Clausura. El conjunto de Avellaneda ganaba por la mínima con un gol de Matías Abaldo a los 25´. Pero vamos a lo que responsabiliza el título, que fueron cinco minutos después:

La jugada nació lejos del arco. El equipo de Gustavo Quinteros movía la pelota de lado a lado, esperando el momento justo para acelerar. Y ese instante apareció cuando el “Decano” subió la presión: allí el “Rojo” metió una marcha más. Kevin Lomónaco condujo con decisión, soltó hacia Santiago Montiel y levantó la cabeza para ver solo a Rodrigo Fernández Cedrés en el corazón de la cancha. El uruguayo, de primera y con una sutileza quirúrgica, la englobó por encima de la línea de volantes para dejar a Felipe Loyola solo y con espacio.

El mediocampista chileno recibió en el borde del área y, con un toque de cabeza, cedió la pelota para quien tenía que tenerla: Gabriel Ávalos. El goleador del año, que no llegaba en su mejor racha personal, se acomodó con un toque corto y, ya un par de metros detrás de la medialuna, sacó un zurdazo seco al primer palo. El arquero se estiró con desesperación, pero no había nada que hacer. Golazo. Independiente estiraba la ventaja por dos goles y se encaminaba a un triunfo clave que luego terminaría en 3–0.

Además de estético, el tanto fue oportuno. Era el segundo partido consecutivo que Independiente ganaba en el Clausura y necesitaba seguir sumando para mantener viva la mínima esperanza de clasificar a la Copa Sudamericana. Todavía quedaban requisitos por cumplirse, pero la obligación era ganar. Y el delantero oriundo de Paraguay, cuando más lo necesitaba el equipo, apareció con un grito que valió confianza.

Esa noche fue completa: buen fútbol, una victoria relajada y, como dato de color, incluso el propio Ávalos tuvo la chance de cerrar su partido perfecto, aunque falló un penal cuando el resultado ya era 3–0. Igual, su zurdazo quedó como la gran postal del encuentro.

Claro que no fue el único gol importante de esos últimos duelos. El de Santiago Montiel frente a Riestra, en la última jugada del partido, tiene un valor emocional enorme. Además, con esa victoria, Independiente rompía un invicto histórico en una cancha dificilísima. Un festejo desahogado, épico, de esos que quedan grabados. Pero si hay que elegir el mejor desde lo técnico, desde la construcción colectiva y desde la ejecución, el gol del paraguayo ante Atlético Tucumán se lleva el primer puesto.

Ahora, te dejamos el segundo tanto del partido ante el conjunto tucumano, marcado por Ávalos:






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