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La ilusión se cayó de la Meza



 

En un encuentro que, Independiente, pudo haber definido en la primera parte, terminó padeciendo el clásico juego de Atlético Tucumán y pudo haber sido goleado. Perdió por 2 a 0, pero, más allá del resultado final, la peor noticia llegó de la mano de la lesión de Maximiliano Meza.

El partido comenzó favorable al Rojo, con mayor tenencia de la pelota y con unos muy buenos tramos, con chances claras para definir, pero debido a la falta de puntería y la acertada participación de Augusto Batalla, no pudo convertir. Tuvieron sendas oportunidades Nicolás Figal y Meza, dos cada uno, Gonzalo Verón, de buen primer tiempo, también contó con éllas pero no llegaron a buen puerto. En el debe, se pueden contar, las falencias en la salida, con imprecisiones que no suelen ocurrir, sobre todo, en los pies de Nicolás Domingo.

A los 38 minutos, cuando se esforzó para recibir un pelotazo cruzado, el volante, ex Gimnasia, estiró su pierna derecha y sintió un pinchazo en el isquiotibial derecho, síntoma de un aparente desgarro. Baldazo de agua fría para sus compañeros, para Holan y todos los hinchas, quienes en un segundo vieron pasar por su mente la seguidilla de choques decisivos que se vienen en las próximas dos semanas. En su lugar ingresó Fernando Gaibor, que no termina de encontrar su lugar en este circuito de juego.

De ahí en más, el Local, no pudo volver a meterse en cancha, pareció sobrepasado en lo anímico, por un Atlético que supo aprovechar sus momentos.

En el complemento, todo fue para los Tucumanos, quienes de la mano de Gervasio Núñez, complicaron, de forma permanente a la defensa de los vestidos, esta noche, de blanco. Fabricio Bustos fue importante en ataque, pero sufrió en la marca, lo mismo que el último martes, ante España. No tuvo apoyo de parte de Silvio Romero, en eso. Igual que Juan Sánchez Miño, por el otro sector.

Una muestra de esto fue el primer gol de la Visita, que llegó de un bochazo cruzado a espaldas del lateral derecho, a Luis Rodríguez, quien paró la pelota, en el vértice del área, y remató cruzado, cruzando toda el área, para que ingrese, a espaldas de Miño, Guillermo Acosta, y definiera junto al palo izquierdo de Martín Campaña, que nada pudo hacer.

Dos sustos más sacudieron el Estadio. Uno fue por la aparente lesión de Bustos, quien se dobló el tobillo zurdo, y quedó tendido en el césped, llorando, e hizo temer lo peor. El otro, un fuerte dolor de Álan Franco, en la rodilla de su pierna menos hábil, que hizo que, sólo finalice jugando el partido, por su amor propio, y porque su equipo había agotado los cambios con los ingresos de Martín Benítez y Leandro Fernández.

Nico Figal no jugó bien, la mayoría de los ataques fueron por su sector. Fue desordenado tácticamente. Subía raudamente sin importar cómo iba a quedar parada la defensa en un supuesto contragolpe.

Los de Ricardo Zielinski, pudieron aumentar la diferencia en varias jugadas, en las que Rodríguez, Javier Toledo o Leandro Díaz, no eligieron bien como terminar, o se encontraron con un gran Campaña. Hasta que a los 47, con un Independiente totalmente jugado a empatar, otra vez, el Decano circuló el balón de izquierda a derecha para encontrar, nuevamente libre a Acosta, el que, remató fuerte y cruzado para desestimar cualquier tipo de resistencia del arquero uruguayo, y amplió el marcador, para poner cifras finales.

Con la derrota consumada, parece haber fallado el planteo inicial del Entrenador, dejando a Fernández en el banco, pero, de no contar con la impericia para definir de sus jugadores y, las fatalidades de las lesiones, otro pudo haber sido el desarrollo.

Ahora, lejos de la pelea por la Superliga y, hoy por hoy, afuera de la zona de clasificación a la Copa Libertadores, todos los cañones deben apuntar a no guardar nada e intentar salir airoso de esta seguidilla que viene, con San Lorenzo, Talleres, Corinthians y Boca, incluídos.

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