Disculpame, vieja

Disculpame vieja, por todas las veces que me dijiste que no sufra por fútbol, pero en realidad te digo, te confieso, que he sido tan feliz en cada grito de gol, que sólo por eso valió la pena vivirlo así. Y en tu día, este domingo, en el cual también fue el día de Independiente, te pido otra vez, otra enésima vez, que me acompañes, como lo hiciste y lo harás toda la vida.

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