La humildad te mata



-La humilda', te mata, amigo, te mata. No tenés chances. Encima te hace jugar bien a la pelota- insistía y argumentaba el flaco, mientras revolvía su bolsillo izquierdo para encontrar algún chicle de menta para calmar los nervios, antes de la salida de Independiente al campo de juego. 

-Cuchame una cosa, vos lo ves a Vicó, y hasta la nariz de buen tipo tiene. Hasta amagás con darle el partido, te rompe el corazón esa carucha. Es humildad pura, Luquitas- señaló el Flaco, un poco más tranquilo luego del gol de penal de Romero. En los minutos transcurridos, el Flaco también me advirtió que esa humildad hizo que Brown sea más grande en la cancha, y que por ende, juegue mejor, razón por la cual se llevó el partido, y no por ser humilde, sino, sobre todas las cosas, por jugar bien a la pelota.

El Flaco defendió a capa y espada su mini tesis que consistía en que, la humildad hace que, dentro la condición de inferioridad, se esconda la más hermosa y fuerte grandeza que alguien puede tener. Y que contra eso, nadie pudo ni podrá. Insistió también en que Independiente juega mal, y eso lo pone más triste que perder.

El Flaco, luego de la derrota, advirtió que en el Rojo, el baño estaba en la cocina, y la cama en el comedor. Pero no fue suficiente con señalar dicho acontecimiento, sino que con toda honestidad, suspiró -Con mi humilde opinión, te digo, que no hay peor cosa que perderse de vista. Que encubrir un mal modo con una victoria. Es cómo encubrir una relación con un festejo de cumpleaños. Aceptalo hermano, plantate y decí que no va más y cambiá. Lo peor de todo es que es tan simple, todo se soluciona jugando bien a la pelota. Ojo, vistes, es mi humilde opinión-

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