Del Chino a Japón

 

Independiente consiguió su 18° título, tras vencer, por la Suruga Bank, al Cerezo Osaka, con gol de Silvio Romero, y pasa a igualar a Boca, en cantidad de títulos internacionales.

En la primera parte fue un monólogo del Rojo, que manejó las acciones, de principio a fin, con buenos toques y movilidad, en cada una de sus líneas. Pudo abrir el marcador a los 5 minutos, si el árbitro hubiera cobrado un claro penal a su favor, tras un centro de Meza que pegó en la mano de un defensor.

Contó con un gran trabajo de sus laterales, sobre todo para presionar alto, aunque no tanto a la hora de tomar decisiones, pero esa subida de éllos, hizo que Francisco Silva se ubique entre los centrales, para defender con tres en casi toda esta etapa.

Lo mismo para Pablo Hernández, Maxi Meza y Martín Benítez, quienes en base a la buena circulación del balón, le dieron fútbol a su equipo. El Tucumano siempre la jugó clara, al ras del piso y, en varias ocasiones, buscando a sus compañeros, con pases entre líneas. Hasta pudo haber marcado con un tiro libre que pasó cerquita del ángulo.

A los delanteros les costaron unos minutos, poder hayarse en el cerrojo que propuso el equipo local. De los dos, quien se movió mejor fue Romero, que, a los 27 minutos, tras una serie de pases entre Meza y Benítez, lo habilitaron, de carambola, al Cordobés, que se encontró frente al arquero, para eludirlo en poco espacio, con un amague, y definir de derecha, para acariciar la gloria.

En el complemento la historia fue otra. Si bien arrancó igual para el Rey de Copas, con el correr de los minutos, el Cerezo se fue animando, y arrinconó a los de Holan contra el arco de Martín Campaña.

A los 12 minutos de esta parte, fue cuando peor la pasó, tras dos tiros de esquina  para los Japoneses salvados por el Capitán. El primero, luego de un remate de Kota, y el segundo, casi olímpico. Los dos, ejecutados, por el brasileño Souza.

De ahí en más, los de Avellaneda no pudieron hacer mucho más que aguantar, con uñas y dientes, el resultado. Un poco producto del cansancio, otro por el calor, y, más que nada porque los locales no tenían más alternativa que buscar el empate, en base a pelotazos largos o centros al área, provenientes de pelota parada.

Los cambios, en demasía, no cambiaron el desarrollo. El que entró bien fue el debutante, Ezequiel Cerutti, que fue importante para tranquilizar la pelota y descansar con ella.

Lo cierto es que el Rey sumó una nueva estrella, importante para la historia, la segunda del Profesor y de este grupo. Ojalá sea el comienzo de un semestre cargado de vueltas olímpicas.

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