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Paraguayo de Oro



1915 - Nacimiento en Asunción del Paraguay de Arsenio Pastor Erico. Y la pregunta es ¿Cómo hablar de él? Empecemos por mencionar sus apodos: "El Saltarín Rojo", "El Paraguayo de Oro", "El Hombre de Mimbre", "El Hombre de Goma", "El Mago", "El Duende Rojo", "El Diablo Saltarín", "El Rey del Gol", "El Hombre de Plástico", son sólo algunos de los que tuvo este hombre según las crónicas y testimonios.

Muchos dirán ¿Cuántos pueden hablar de Erico si nadie lo vio jugar? En parte es cierto, yo no lo vi. No sé si habrá alguien en mi ciudad que lo haya visto, mi tío-abuelo (que en paz descanse) fue el primero que me habló de él y sus habilidades, y fue en gran medida responsable de que hoy sea hincha del Rojo y fanático de Erico.

Es difícil que hoy en día quede gente con vida que lo haya visto jugar. Pero tantos otros sí lo vieron, y no sólo de Independiente, porque este hombre hizo tantas maravillas que motivó a hinchas de todos los clubes a asistir a Avellaneda solo por verlo a él, o a él y el trío magnifico que formó con Sastre y De La Mata. Lo vieron fanáticos, lo vieron periodistas, lo vieron compañeros, lo vieron y sufrieron los rivales, lo vieron y hasta en sueños (pesadillas) todos los arqueros del país, y es tan así que lo vieron que es interminable la lectura de material sobre este animal descomunal del gol, porque Erico es el máximo goleador histórico del futbol argentino.

Sí señores, Manuel “La Chancha” Seoane jugó en el Rojo y es el máximo goleador del amateurismo, mientras que Arsenio es el máximo anotador del profesionalismo. Con 295 goles (19 de ellos a Racing) en 327 partidos (es el décimo que más veces jugó), aunque en casi toda la historia le dieron 293 y fue hace poquitos años que se pudo comprobar que le anotaron dos goles menos por darlos en contra cuando fueron de él, aunque existan algunos que quieran forzar la idea de que Labruna lo empató, pero no fue así (mis respetos a Ángel), no hay quien lo iguale o lo supere, y no lo existirá en el fútbol de hoy porque un superdotado así no podría jugar más que algunos meses Argentina.

En 1932, cuando su país estaba en guerra, fue parte de una gira en Argentina para recaudar fondos para dicho conflicto. Fue ahí donde River e Independiente quedaron maravillados al verlo, y fueron los dirigentes del elenco de Avellaneda quienes astutamente se quedaron con él luego de pagar $12.000 y conseguir un permiso del Paraguay porque Erico era menor.

Debutó contra Boca en 1934, sin poder anotar pero dando una asistencia, y al segundo partido ya anotó por duplicado. Ese año, el primero, marcó 12 goles en 21 partidos, ayudando a que el equipo sea subcampeón. Al siguiente, nuevamente el equipo lograría el segundo puesto, pero Erico superó tremendamente su producción haciendo 22 goles en tan solo 18 partidos jugados.

En 1936, fueron 21 sus goles en 26 juegos y para 1937, llegaría su explosión personal a un nivel incomparable. Fue goleador del campeonato sacándole 15 goles de diferencia al segundo, fueron 48 sus goles en 34 partidos (1.41 de promedio). Una verdadera monstruosidad que es record en la historia del país, pero el equipo repetiría el subcampeonato y la espina seguría clavada.

En 1938, Independiente salió campeón por primera vez en el profesionalismo, pero no fue un ganador cualquiera. Ese extraordinario y letal equipo, como ninguno, marcó época y fue record absoluto en ofensiva, con sus 115 goles en 32 partidos (un promedio de gol de 3.59 por encuentro).

Para que se den una idea, ni el Barcelona ni el Real Madrid actual pudieron superar ese promedio en ningún año, ni ningún otro equipo en la historia. En ese torneo, Erico jugó 30 partidos y marcó 43 goles, aclarando que no quiso hacer más tantos ya que la empresa de cigarrillos 43 premiaba al delantero que llegara a esa suma, entonces al alcanzar los 43 tantos se dedicó a dar asistencias a sus compañeros en lugar de hacerlos él. Sí, así de increíble pero real.

Al año siguiente la historia se repetiría aunque con números apenas más pequeños, el Rojo volvió a ser campeón, pero esta vez con 104 goles en 34 partidos (nuevamente más de 3 goles por encuentro), y de esa cantidad, Erico marcó 40 en sus 32 partidos, para ser por tercera vez consecutiva el goleador del país, y las tres veces superando el promedio de un gol por juego, sinceramente no encuentro el adjetivo calificativo que lo pueda explicar porque cualquier palabra quedaría pequeña.

En aquellos años, Arsenio formó con Sastre y De La Mata el tridente de mayor poderío ofensivo que se haya visto en la historia argentina. Hicieron más goles que nadie, con mejor promedio que ningún otro equipo, y a los dos primeros títulos profesionales hay que agregarle al paraguayo ser campeón de las Copas Aldao 1938 y 1939, las Copas Ibarguren de esos mismos dos años y la Copa Adrián Escobar de 1939, y a eso se le suman más de una decena de títulos y trofeos no oficiales de la época.

Los siguientes dos años, Erico apenas bajaría su nivel pero aun así seguiría siendo de elite. En 1940, metió 29 goles en 30 partidos y el equipo salió subcampeón, y en 1941, fueron 26 goles en 27 partidos. En ambos torneos, no logró ser el goleador del país quedando a solamente 4 goles del líder de la tabla. En 1942, retornó a su país para jugar para Nacional y salió campeón de la liga de Paraguay. Al siguiente año, retornó a Independiente aunque ya no sería el mismo Erico de antes, principalmente por las lesiones que lo aquejarían. Aun así, en los campeonatos de 1943 y 1945 tendría un promedio mayor al medio gol por partido, pero tratándose de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos en el país, ese promedio con el que muchísimos sueñan es poco.

En 1947, pasó a Huracán, donde no llegó a jugar ni 10 partidos y no convirtió goles, retirándose del fútbol, aunque en 1949 volvería a jugar para Nacional de Paraguay varios partidos.

Hizo goles de todos los gustos y colores, a todo rival que se le cruzó. Algunos más recordados que los demás, como el de escorpión a Boca pegándole con ambos tacos, para ser el verdadero padre de ese gesto técnico que muchos absurdamente le adjudican a René Higuita.

Al paraguayo lo tentaron para nacionalizarse con una suma exorbitante a la cual rechazó por su orgullo a su nacionalidad. Erico fue un delantero inigualable, hablar de sus capacidades es interminable, pero se destacó principalmente por su potencial en el salto, apareciendo en las fotos demasiado por arriba de los defensores. De Erico hablaban todos, lo alabaron compañeros y rivales, por ejemplo, uno de los mejores jugadores de la historia mundial como Alfredo Di Stéfano, le dijo: “yo solo quise ser un imitador tuyo”, y en una de sus últimas entrevistas expresó: “Erico es diferente a todos, a todo lo que vi. Un jugador notable. Todo lo que engloban, sin exagerar, las cinco letras de la palabra crack. Para mí, un malabarista de circo, un artista. Perdón, un gran artista”. Escritores como Galeano, tangueros, todos destacaron sus habilidades inigualables e incluso su caballerosidad dentro y fuera del campo de juego.

Este hombre es considerado, por lejos, el mejor jugador de la historia de Paraguay, teniendo reconocimiento y homenaje en cada lugar de su país donde gire una pelota. Incluso un estadio con su nombre (el de Nacional), tribunas de otros estadios de su país como también la platea de nuestro estadio.

Está entre los mejores sudamericanos y entre los mejores del mundo del siglo XX. En 1977, le amputaron una de sus piernas y el 23 de ese año murió de un paro cardíaco, teniendo, luego, un homenaje en todos los estadios con aplausos de todas las hinchadas en su honor, mientras que Independiente jugó un día después con River y la gente se la pasó llorando y coreando su nombre durante el encuentro. En plena dictadura, su velorio estuvo a cargo del Rojo, y camino al cementerio en Morón, tuvo una caravana para acompañarlo 65 km cuando ni existía la autopista. En 2010, sus restos fueron repatriados a su país natal.

Escrito por Hernán Gustavo Paglieri – Vicepresidente Peña Roja Daniel Bertoni – San Andrés de Giles

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