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Luquitas por siempre



1984 – Nacimiento en Buenos Aires de Lucas Damián Molina, arquero del Rojo que tristemente dejó este mundo muy joven. Había comenzado de volante en un club de Quilmes desde muy pequeño, pero un día ocupó el arco por lesión de un compañero y ahí nació su amor por el puesto.

A los 12 años se probó en Independiente y quedó, mostrando un impecable nivel en todo su paso por inferiores, ganando numerosos torneos y siendo convocado por José Pekerman y Hugo Tocalli para las selecciones nacionales juveniles. De esa manera se llevó a cabo la formación de Molina, con las enseñanzas de Ubaldo Fillol en la Selección y las de “Pepé” Santoro en el Rojo.

En cuanto a la celeste y blanca, Lucas atajó en la Sub-15, Sub-17 y Sub-20. Fue titular en el Sudamericano de Perú Sub-17 de 2001, donde terminó segundo clasificándose al mundial. También fue titular en el campeonato del mundo de Trinidad y Tobago Sub-17. Luego sería convocado para el Sudamericano de Uruguay Sub-20 en 2003 y para el torneo Esperanzas de Toulón. Finalmente, a pesar de que su nivel fue en aumento, fue dejado de lado para el Mundial del 2003, cuando Lucas ya era titular en Independiente, ya que se llevaron arqueros que eran suplentes en sus clubes.

En cuanto a la camiseta del Diablo, a sus 16 años ya atajaba en el equipo reserva, y el 30 de octubre de 2003, debutó en la Primera cuando el DT era Osvaldo “Chiche” Sosa. Fue por la fecha 12 del torneo Apertura, contra Vélez, cuando el titular Albil sufrió una lesión. Aquel partido terminó en derrota del Rojo por 1 a 0, pero pudo ser goleada del Fortín de no haber sido por la gran actuación de Lucas. Tres días más tarde jugamos contra Boca, y su nivel fue aún más alto. El encuentro terminó 0 a 0 solamente porque Molina estaba atajando para el elenco de Avellaneda, sino hubiese sido una jornada tétrica.

La prensa de todo el país puso sus ojos en Molina y lo reconoció con elogios. Luego de eso, jugó tres partidos más hasta que Albil se recuperó, y al próximo torneo, con la llegada de Navarro Montoya siguió siendo el arquero suplente hasta el 26 de noviembre de 2004.

El 28 de noviembre de ese año, por la mañana, Lucas se encontraba con su novia y comenzó a mostrar dificultades para respirar con normalidad. Su pareja lo notó y alertó a la familia, lo trasladaron al Hospital Sábato pero a pesar de los esfuerzos médicos, Luquitas murió esa misma mañana de un paro cardiorrespiratorio. Así de trágica e inesperada fue la partida de este muchachito que era de las máximas promesas de nuestro club y del país, ya que sus actuaciones con la Selección no daban lugar a dudas por parte de nadie.

Lucas Molina no tenía antecedes familiares de problemas cardíacos, tampoco tuvo jamás un problema en cuanto a los resultados de los estudios rutinarios tanto en Independiente como en la Selección, haciendo eso que todo el mundo del fútbol quedase conmovido con su partida. Además, fue un golpe durísimo para toda nuestra institución, que ya venía muy golpeado por el fallecimiento en agosto de ese año, de José Omar Pastoriza, mientras era el DT en función, y faltaba más, porque meses después fallecería Emiliano Molina, otro arquero juvenil del club pero sin parentesco con Lucas.

Escrito por Hernán Gustavo Paglieri – Vicepresidente Peña Roja Daniel Bertoni – San Andrés de Giles.

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