Esperar o desesperar

La tan ansiada espera que generó desesperación en todos nosotros por la vuelta del fútbol, en Independiente, llegó a su fin ni bien el Puma Gigliotti tocó, con su botín diestro, el esférico hacia atrás dando el comienzo del encuentro ante el Santo de San Juan en el flamante Libertadores De América.

Previo al match, Erviti abrió las manos al cielo esperando señales, Holan se desesperó  con sus emociones contenidas y el relator de mi radio portátil lo acusó de temeroso, por el planteo elegido. Todos esperamos, hasta San Martín de San Juan que propuso no pasar la mitad de la cancha y provocar la desesperación del local.

Que Alan Franco para el Torito y de este último hacia Albertengo, que la perdía y desembocaba en Rigoni, quien centraba pero no podía encontrar a Gigliotti. Así fue gran parte de la primera mitad y nosotros, esperábamos que algo más picante suceda. Qué se yo, vieron que uno a veces espera una patadita de más para que el rival entre en ebullición y así desordenar un poco las líneas enemigas, de esos viejos pero efectivos trucos del fútbol. Nada che, todo terminaba en las manos de Ardente.

Faltando algunos minutos para la finalización de la primera parte, el Flaco Albertengo lo tuvo de cabeza pero el portero visitante la manoteó al córner. 0 a 0 y a los vestuarios. Y aquí, entra a la cancha la protagonista de la noche de un sábado raro, de esos en los que no hace ni frío ni calor. En el entretiempo nos cansamos de esperar. De esperar que prensa se organice, de esperar comida, de esperar que el equipo ataque y de esperar que Independiente llegue al gol. Sin embargo, ocurrió algo que no muchos esperábamos.

En la segunda parte el Rojo Salió con todo. Con el ingreso de Barco el equipo fue mucho más directo. Directo al palo como los pelotazos del Puma Gigliotti y Martín Benítez que pudieron abrir el marcador, en una noche que tuvo la suerte en contra del local. Rigoni lo tuvo de tiro libre pero el arquero logró rechazar. Y, en la última del partido, Ardente le sacó el gol a Tagliafico tras un gran cabezazo del defensor. 0 a 0 y fin de la noche.

La gente, que sufrió muchos meses sin fútbol, decidió esperar. Los aplausos bajaron de los cuatros costados del Libertadores De América en un símbolo de apoyo a un nuevo DT y un equipo, el cual está conformado por demasiados pibes que esta noche se la habían jugado toda.

Entonces, la popular nos confirma que hay dos opciones para lo que queda, esperar a un equipo que se está formando, o desesperar con ese mismo once que tuvo su primer partido por los puntos. ¿Quién sabe?, quizás, como citó León Tolstói, “Todo acaba bien para todo el que sabe esperar”

Lucas Campos

Lucas Campos

Periodista | Redacción y Redes | Twitter: @Lucas_leonelc